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- A orillas del río Sar -

      El conjunto arquitectónico de Santa María la Real de Sar, ejemplo singular del arte románico, está emplazado en las proximidades del centro histórico de Santiago de Compostela, en una zona compostelana de profunda tradición, el barrio de Sar, cruzado por el río al que deba su nombre, cuyas orillas fueron cantadas por Rosalía de Castro y sobre el que puede admirarse un hermoso puente de origen medieval. Este puente románico de tres arcos servía de entrada a Santiago para los peregrinos que llegaban a Compostela tras recorrer el Camino del Sudeste-Vía de la Plata.

- La historia de Sar a través de sus testimonios -

      A pesar de que, en un principio, la construcción del monasterio de Sar tenía como cometido fundamental servir de casa de retiro para los canónigos regulares regidos por la regla de San Agustín, cabe reseñar que su participación en la promoción de la Ruta Jacobea y su dedicación hospitalaria fueron muy significativas en la historia de las peregrinaciones a Compostela. La presencia de los agustinos a lo largo del Camino de Santiago es fácilmente constatable desde Roncesvalles hasta la urbe compostelana.

      La comunidad de Sar constituyó, además, un sólido apoyo para otras fundaciones ubicadas en el entorno del Camino Francés como Santa María de Loio, en la localidad lucense de Portomarín. En este sentido, es bastante elocuente la colaboración activa de algunos canónigos agustinos que promovieron la fundación de la Orden de Santiago en el año 1170.

- Munio Alfonso: la iniciativa -

      La fundación del monasterio de Sar está estrechamente vinculada a la figura de Munio Alfonso, antiguo miembro del cabildo de la Catedral de Santiago, fiel colaborador del obispo Diego Gelmírez y coautor, junto con el obispo Hugo de Oporto y Girarldo de Beauvais, de la Historia Compostelana. En el 1112, Gelmírez lo propone como obispo de Mondoñedo, cargo que desempeñó durante veintidós años sorteando numerosas dificultades y al que renuncia voluntariamente en 1134.

      Tras abandonar la sede mindoniense regresa a Santiago con un objetivo: la fundación de un pequeño monasterio regido por una comunidad de agustinos para cuya construcción adquiere un terreno en la afueras de la ciudad -en las inmediaciones del río Sar-. Su muerte el 26 de Junio de 1136, le impide ver cumplido su deseo; sin embargo, antes de morir, encomienda a su gran amigo, y ya arzobispo, Diego Gelmírez, la realización de su ansiado proyecto.

- Diego Gelmírez: el impulsor -

      Gelmírez, que por aquel entonces mantenía excepcionales relaciones con la influyente abadía benedictina de Cluny (Borgoña, Francia), se interesa igualmente por las nuevas tendencias espirituales de Occidente, como es el caso de los canónigos regulares de San Agustín. Con la fundación en el año 1130 del convento agustino de Santacruz de Coimbra (Portugal) se inicia una corriente de expansión de comunidades agustinas hacia el norte del río Miño. La zona de Sar elegida por Munio Alfonso se muestra como un escenario idóneo para la creación de una congregación de canónigos regida por esta Regla. Su constitución, además, que así podía cumplir el última deseo de su leal colaborador.

      El 1 de septiembre de 1136 se firma el diploma fundacional (uno de los documentos históricos conservados más valiosos del legado cultural de Santa María de Sar), que será confirmado por el rey Alfonso VII el 20 de julio de 1137. Esto supone la constitución de la primera comunidad agustina de Galicia, que se suma, de este modo, a las novedosas y reformadoras corrientes espirituales europeas.

      Con la firme decisión de instaurar con éxito la fundación, Gelmírez fomenta las relaciones entre los canónigos regulares y la sede compostelana, comprometiéndose a mantener los cargos y privilegios de aquellos canónigos de la catedral de Santiago que decidieran trasladarse a vivir a la comunidad agustina de Sar. El papel del primer arzobispo compostelano fue, en definitiva, determinante para la creación de este nuevo priorato.

- Influencias -

      La construcción del edificio medieval de Santa María de Sar comenzó por las capillas de la cabecera de la iglesia, cuyas obras se inician durante el segundo tercio del siglo XII bajo la influencia directa del taller de construcciones de la catedral de Santiago. El arzobispo Diego Gelmírez la consagro antes de su muerte (1140) cuando aún faltaba mucho tiempo para su conclusión, que con toda probabilidad se sitúa en los primeros años del siglo XIII. La referencia estilística en Sar al Maestro Mateo (creador del célebre Pórtico de la Gloria de la basílica compostelana) será una constante en los años posteriores. De este modo, el taller compostelano que se encargó de la finalización de la iglesia y de la construcción del claustro y de la dependencias monásticas, en las últimas décadas del siglo XII y principios del siglo XIII, evidenciaba una clara influencia mateana.

- Donaciones -

      El respaldo de la Corona mediante la concesión de donaciones, exenciones y privilegios a la comunidad agustina fue un denominador común a lo largo de toda la Edad Media, hecho que queda recogido en la documentación medieval de Sar, así como en otros documentos de carácter jurisdiccional, administrativo y hospitalario. Esta contribuciones reales y otras más modestas aportaron los medios suficientes para hacer frente a la construcción del monasterio de Sar, y fueron una constante incluso después de finalizadas las obras. A la donación realizada por Fernando II en 1378, que exime a la comunidad de Sar de pagar el impuesto regio llamado el yantar del rey, exención que fue confirmada sucesivamente por Enrique III, Juan II y Enrique IV.

      Otras de las contribuciones al engrandecimiento de Sar fueron las incorporaciones de diferentes cenobios rurales que, desde finales del siglo XIV, fueron promovidas por algunos arzobispos de Santiago. Así, en 1390 se produce la anexión de San Esteban de Anós -Cabana, A Coruña- por orden del arzobispo Juan García Manrique. Posteriormente, en el año 1405, a la comunidad de Sar se van a unir los canónigos regulares de Sato Tomé de Nemeño –Bergantiños, A Coruña- por decisión del arzobispo Lope de Mendoza, y los de San Xoan da Coba –Pico Sacro, Santiago de Compostela-.

- El declive -

      Pero ni las progresivas anexiones ni el hecho de que este priorato fuera elegido como lugar de retiro para relevantes personalidades lograron impedir el paulatino declive de Sar, que comienza en el siglo XVI coincidiendo con el mandato de Jácome Álvarez (1505-1536), prior comendatario y arzobispo de Tarso que fue sepultado en la propia iglesia de Santa Maria de Sar. Fue durante este período cuando el priorato se convierte en colegiata. A este debilitamiento de la institución se va unir posteriormente, en el año 1548, la sustitución de los canónigos de San Agustín por clero secular, hecho que merma la posición influyente que poseía la comunidad agustina.

      Esta sucesión de hechos relacionada con el funcionamiento interno y la proyección sociológica de Sar coincide, de forma agravante, con el comienzo del deterioro de la iglesia del monasterio, en el segundo tercio del siglo XVII, que se extiende de forma progresiva, y muy rápida, al claustro y dependencias monásticas.

      A finales del siglo XVII y durante el primer tercio del siglo XVIII la visita a Sar de los arquitectos compostelanos mas prestigiosos de la época es una constante. Sus reiterados informes sobre la necesidad de una urgente intervención, principalmente en la iglesia, son continuos, pero la precariedad económica de la comunidad impide la toma de medidas urgentes adecuadas. La aportación económica de algunas instituciones, como el monasterio de San Matín Pinario, entre otras, serían vitales para la recuperación definitiva, en el año 1732, de esta joya del románico gallego.

- El esplendor barroco -

      Durante el siglo XVIII la colegiata de Santa María la Real de Sar dispone de una situación económica más saneada y recupera una notable vitalidad artística y cultural. El esplendor del ceremonial sacro que caracteriza la liturgia católica de la cultura barroca acerca al monasterio la obra de los mejores orfebres compostelanos del momento. Así, los vasos sagrados del templo, la cruz parroquial, los relicarios e incensarios y otros elementos distintivos del ritual religioso son de exquisita factura y de gran calidad artística. Lo mismo ocurre con los ornamentos litúrgicos realizados sobre ricas telas bordadas con hilos de oro y plata. Todo ello forma parte de la valiosa colección de orfebrería sacra y ornamentos -custodiada en la actualidad en el museo de Sar- que evidencia la grandiosidad del barroco compostelano.

      Fiel reflejo del resurgimiento económico, cultural y social de este centro es el hecho de que su último prior, Pedro de Acuña y Malvar (1791), clérigo de gran formación intelectual, llegase a ostentar el cargo de deán de la catedral e incluso a participar en la vida política española del momento, al ser nombrado en 1792 ministro de Gracia y Justicia por el Rey Carlos IV. En el siglo XIX, y mediante el Concordato de 1581 entre el Estado español y la Santa Sede, la colegiata, de nuevo en una fase de cierta decadencia, se convierte en una parroquia más de la archidiócesis de Santiago y su edificio es declarado, en 1895, Patrimonio Nacional.

- Sar hoy -

      La historia más reciente de la parroquia de Sar la protagoniza la propia feligresía, cuyo talante participativo le ha convertido en promotora fundamental de las distintas actividades socio-culturales llevadas a cabo a lo largo de las últimas décadas en esta comunidad vecinal. Su encomiable labor para la dinamización del barrio de Sar, en la cual tiene un significativo papel la figura del párroco, ha hecho posible la creación de distintos grupos de trabajo de carácter artístico y social. Entre los ejemplos que evidencian el permanente apoyo y prestación de servicios a favor de la comunidad figura la creación, en las antiguas dependencias de la colegiata, de un colegio infantil y de una guardería ya desaparecida cuyo espacio lo ocupa en la actualidad el museo. En esta misma línea, hay que destacar, también, la creación de la Agrupación Folclórica Colexiata de sar, que pone de manifiesto el interés de la parroquia en la difusión de la música y el baile tradicionales gallegos y que ha sido reconocida con diversos premios de carácter nacional e internacional por otras comunidades del exterior de Galicia.

      En el año 2000, la Xunta de Galicia, a través de la Consellería de Cultura, Comunicación Social e Turismo y de la S.A. de Xestión do Plan Xacobeo (entre sus cometidos se encuentra la gestión de los planes de conservación del patrimonio histórico vinculado a la cultura jacobea de la comunidad autónoma gallega), promueve la creación de un proyecto de renovación del Museo de Arte Sacro de la Colegiata de Santa María la Real de Sar cuyo objetivo fundamental es la puesta en valor y difusión del rico patrimonio histórico y artístico de este espacio, un patrimonio íntimamente ligado a la historia de la ciudad y de la peregrinación jacobea.

      Con esta finalidad se procede a la rehabilitación de un espacio abandonado, adyacente al claustro del monasterio, y muy deteriorado por la acción del tiempo. La remodelación de esta estancia, de unos ciento veinte metros cuadrados, incluye, además, la realización de un plan museológico, la adecuación del sistema de iluminación, la creación de expositores y vitrinas, así como el diseño de un nuevo recorrido que facilite la comprensión de los contenidos expuestos. Esta mejora sustancial de las instalaciones garantiza, en definitiva, la protección del legado cultural de la Colegiata de Sar a la vez que simboliza el justo reconocimiento a su incuestionable valor artístico y a su indiscutible protagonismo histórico.